Este breve texto pretende ser una introducción a las arenas donde creemos hecha raíces la generalizada, y para muchos, confusa movilización en el marco de la Escuela de Artes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC.
La movilización reciente surge como resultado de una inflexión de la autoconciencia de las condiciones de producción y estudio en los talleres del Departamento de Plástica de la Escuela de Artes, primeramente por parte de algunos docentes alertados por el accidente en la Universidad de Río Cuarto. Esto se traslado a comienzos del corriente año al alumnado a través de algunas cátedras que volvieron a poner sobre la mesa una problemática. El debate último comenzó primeramente entonces como la búsqueda de nuevos espacios de cursado de las materias talleres.
Es fundamental aclarar en este punto, que la problemática es mayor en varios sentidos: (i) nos antecede cronológicamente a la mayoría de los actuales “actores” del estudiantado, dado que es un problema estructural de la Escuela. Desde que se creó como tal en los años `60 jamás se contempló la construcción de un edificio diseñado específicamente para el desarrollo de las tareas que son también específicas y que precisan de espacios que asuman tal especificidad. Sumado a ello, los principales espacios destinados para los talleres (Pabellones Gris o De Monte, Granero o Cabaña y Brujas) son los restos de un conjunto edilicio de finales del siglo XIX de la Escuela Práctica de Agricultura y Ganadería. (ii) nos excede también como Departamento (de Plástica) en tanto la problemática edilicia, de seguridad y presupuestaria es simétricamente compartida por el resto de los Departamentos de la Escuela, a saber, Cine, Teatro y Música. De aquí que en adelante, el “nosotros” incluye a la Escuela de Artes en su totalidad. (iii) nos excede, y sobre todo, ética y epistemológicamente. La falta de espacios, la mala infraestructura, el bajo presupuestos son síntomas de una cierto olvido y hasta desprecio de la Escuela en tanto tiene por objeto de estudio el arte y como finalidad la “formación” de especialistas en artes. Por tanto se vislumbran dos costados medulares del problema: por un lado, el estrecho lugar del arte en el conocimiento universitario (de allí que se habla de un problema epistemológico); y el hecho de que la Escuela deba ocupar un lugar institucional, simbólico, pero también físico como expresión de aquellos, privilegiado en una Universidad (de allí que también se habla de una fisura ética).
Por lo tanto, últimamente no se ha hecho otra cosa que retomar lugares en un escenario de algún modo ya dispuesto. Desde hace aproximadamente un mes se vienen sucediendo una serie de asambleas, acciones intra-universitarias (de “presión” institucional) y extra-universitarias (de visibilización). Las asambleas se fueron ampliando hacia los distintos claustros (sobre todo no docentes y egresados) y hacia los restantes Departamentos de la Escuela (reitero: Cine, Teatro, Música) puesto que los pedidos se encausaron en primera medida para la construcción de un edificio para un desarrollo integral de la Escuela que comenzará de acuerdo a lo prometido, por las aulas talleres de Escultura y Grabado (que son en las que peores condiciones se encuentran), pero que continuará (en tanto lo exijamos) con el edificio completo para los cuatro Departamentos. Sumado a este pedido edilicio, va implícito y ligado el pedido por la facultarización de la Escuela (cuestión también de larguísima trayectoria, para lo que basta apuntar que hay expedientes desde hace ya mas de diez años presentados ante el decanato) y el aumento presupuestario para que funcione adecuadamente la anhelada Facultad de Artes. Quedan cuestiones de orden organizativo y comunicacional por resolver que hasta el momento han hecho algo de ruido en las discusiones de las asambleas. De este último punto, se desprende la idea de asumir el Pabellón Méjico como núcleo físico de difusión a través de folletos y la creación de este nuevo blog que pretende hacerse propio de la Escuela en su totalidad, donde se pretenderán comunicar las acciones previstas, el estado burocrático e institucional del proceso de facultarizacion y de construcción del edificio, las conquistas obtenidas hasta el momento (como es el caso del “apoyo político” de la decana a nuestra causa, la promesa de la construcción de los talleres de Escultura y Grabado como primer momento del edificio mayor de la Escuela, la visibilidad a través de los medios masivos, etc.)
Queda, sobre todo aceitar la circulación de la información en tanto estrategia de difusión de la causa (que de factum es común) y acople de sujetos a las acciones y asambleas previstas.
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Che, tiro pa todos: no creo que haga falta mantener el tono solemne y la estructura académica pa publicar info, no se acobarde naide, sí?
ResponderEliminarlo que sí creo importante es firmar lo publicado, para saber quién escribe, y si es una opinión particular o sale de algún espacio de discución (como alguna asamblea, por ejemplo)
José Sasia - Plástica
(nos llegó al mail asambleaartes@hotmail.com)
ResponderEliminarFloencia Cava Walter - Plástica
holas
Mis felicitaciones por el texto, es contundente.
Propongo que se cree una red de delegados por cátedra o año en las diferentres carreras de la Escuela de Artes para que la información pueda circular más aceitadamente. Para lograr la facultarización y mejores condiciones de cursado hay que continuar organizados.
Saludos,
florencia.